lunes, 19 de marzo de 2018

Quizá la primera pregunta que surgió cuando el oncólogo me dijo que había vuelto el cáncer fue errada. Pregunté cuánto y en realidad la pregunta debiera haber sido cómo. No se trata, lo descubrí después de cuánto tiempo podía ganar de vida sino en cómo iba a vivir ese tiempo que me falta hasta que llegue el final.
Quizá el peso de la información que uno recibe acompañado por esa displicencia con que te lo comunican (aclaro que no es una queja a la insensibilidad aunque algún día hablaré de la comunicación doctor--paciente) te impide formular las preguntas correctas.
Pero mi soberbia hizo que en ese momento este solo. Quién debía estar en ese momento hizo mutis por el foro y quién podía estar trate de preservar de un mal momento. Pedir ayuda hubiera sido más humano, pero eso, como todo lo que sigue en estos diarios lo aprendí después.